¿Qué debe llevar un vale de reparación bien hecho?
Un vale de reparación bien hecho lleva siete cosas: la fecha, el nombre y el teléfono del cliente, el equipo con la falla en palabras del cliente, el número de orden, quién lo recibió, el costo estimado y el aviso de conservar el papel. Con esas siete, un desacuerdo tres semanas después se cierra leyendo.

¿Un vale es lo mismo que un recibo?
No. Un recibo prueba un pago; un vale de reparación prueba un acuerdo.
Dice qué equipo se quedó en el taller, quién lo dejó, qué falla reportó y en cuánto se estimó el trabajo. Cuando algo se discute, el papel que se busca es ese.
¿Qué tiene que llevar el vale de recepción?
Tal como viene de fábrica, el vale de recepción de Paradoxon Assistant imprime la fecha, el nombre y el teléfono del cliente, cada equipo con su categoría abreviada, marca, modelo y color, la falla que reportó el cliente, el número de orden, quién lo recibió y el costo estimado.
Y tres cosas que no son datos: el logo del taller, el sello de RECIBIDO(s) y el aviso de conservar el recibo para retirar los equipos.
Las líneas sin dato no se imprimen en blanco: se olvidan. Si el taller enciende el número de serie en el vale —nace apagado— y un equipo no trae serie, esa línea no existe en el papel.
Qué datos pedir al recibir un equipo entra en cada uno de esos puntos. Lo que importa aquí es que salgan juntos en el mismo papel, y que el papel salga del taller en la mano del cliente.

¿Hay que poner la fecha en que estará listo?
No, y en Paradoxon Assistant no hay ni un campo donde escribirla. Es una decisión, no un olvido.
El aproximado se da de palabra, y el aviso lo manda Assistant por su cuenta en cuanto el técnico marca la orden como terminada — con el canal y el consentimiento encendidos, porque no vienen encendidos de fábrica. Avisar al cliente de que su reparación está lista deja así de depender de haber acertado una fecha.
Una fecha impresa es una promesa que se cobra. Un aviso automático es una promesa que se cumple.
¿Dónde se pone la garantía?
En el vale de entrega, no en el de recepción.
Cuando el equipo entra todavía no se sabe qué se va a reparar, así que no hay nada que garantizar: la garantía cubre el trabajo hecho, y el trabajo se conoce al final.
En Assistant sale en el vale de entrega como «G:» con su fecha, contada desde la fecha de la orden, más los días que el taller configure — treinta de fábrica. Y si el taller no ofrece garantía, imprime «N/A» en vez de dejar la línea en blanco.
¿Qué lleva el vale de entrega?
La fecha, el cliente, el mismo número de orden, cada equipo con su precio, el total, quién lo reparó, la garantía y los conteos del taller: cuántos equipos salieron reparados, en garantía y no reparables. Y aparte, fuera de ese total, cuántos habían vuelto al taller.
Lo que ya no sale es la falla que reportó el cliente. En el papel de entrada es el centro del acuerdo; en el de salida ya está contestada por el trabajo hecho.

¿Dónde se ponen las condiciones del taller?
Hay que escribirlas. Ninguna plantilla de fábrica trae términos y condiciones, ni cláusula de responsabilidad, ni plazo de abandono.
Las pones en el papel con el editor visual de Tablero y ajustes, en Impresión y folios, que es donde mueves, añades o borras cada elemento del vale. Hay tres juegos de plantillas —4x6, A4 y térmica— y el desplegable de arriba decide cuál estás editando: si cambias el que no es, no vas a ver el cambio al imprimir.
Para los accesorios, Assistant trae una etiqueta aparte con la política ya escrita: que no se dejen accesorios en el taller, que el taller no responde por su pérdida y que no se limpian. Y si aun así entra un cable o un cargador con el equipo, va anotado en la línea de la falla, como el resto de lo que llegó.
¿El estado del equipo va en el vale o en la foto?
En las dos partes: escrito en el papel y fotografiado en la orden.
Assistant no trae un campo aparte para la condición física, así que el rayón o la pieza que falta se anotan en la misma línea de la falla, con las palabras del cliente. Eso es lo que el cliente se lleva por escrito.
Fotografiar cada equipo al recibirlo es lo que sostiene ese renglón, y esa foto se queda guardada con la orden, no impresa en el vale. La foto sostiene; el vale documenta.
¿Cuántas copias se imprimen?
De fábrica, tres cuando la orden se abre en el mostrador y una cuando entra por la recepción web.
Se ajusta de uno a diez, y hay un número por caso: con correo enviado, con mensaje de texto enviado, o sin aviso. De fábrica los tres son el mismo. Bajar el de «con aviso enviado» es una decisión del taller: el papel sobra cuando el cliente ya tiene el número de orden en el teléfono.
¿Por qué el número de orden es la pieza que más pesa?
Porque es lo único que el cliente puede repetir por teléfono, y lo único que el taller puede buscar sin acordarse de un nombre.
En Assistant tiene el año y cuatro cifras, es consecutivo dentro del año y no se puede bajar por debajo de lo ya emitido. Va impreso tres veces en el mismo vale: en texto, en un código de barras y dentro del código QR.
Así se encuentra una orden sin teclear nada. Tenerlas todas encontrables es la mitad de organizar las órdenes para no perder ninguna.
La prueba de las tres semanas
Toma el último vale que imprimiste y léelo como si fuera de otro taller. ¿Puedes saber qué equipo es, quién lo dejó, qué falla traía y en cuánto se estimó, sin preguntarle a nadie?
Si la respuesta es sí, tu vale está bien hecho. Si hay que preguntar, falta un dato — y suele ser el mismo que te hará falta cuando haya un reclamo.
La descarga de Paradoxon Assistant es gratuita.