¿Los datos de tus clientes en tu computadora o en la nube? Qué cambia para un taller
Los datos de tus clientes pueden vivir en tu computadora o en el servidor de otra empresa. En tu computadora respondes tú: nadie más los ve, el taller trabaja sin internet y el respaldo es tu tarea. En la nube el respaldo lo hace el proveedor, pero necesitas conexión y necesitas seguir pagando la cuota para entrar.
La decisión no es técnica: es sobre quién carga con cada riesgo.

¿Qué significa de verdad que tus datos estén «en la nube»?
Significa que viven en el servidor de otra empresa y que tú entras a mirarlos por internet. No es un lugar abstracto: es un disco con dueño, en una ciudad que no es la tuya, con un contrato de por medio.
Que vivan en tu computadora significa lo contrario. Son un archivo en tu máquina, que puedes copiar, mover y guardar bajo llave sin pedirle permiso a nadie.
Paradoxon Assistant guarda los clientes, los equipos y las órdenes en una base de datos local, dentro de la carpeta de tu propio usuario de Windows. Ningún dato de tus clientes llega a Paradoxon LLC.
¿Qué cambia el día que se cae el internet?
Con los datos en la nube, un corte de conexión es un taller detenido: no puedes abrir una orden, no sabes qué equipo es de quién y no tienes dónde anotar el que acaba de entrar por la puerta.
Con los datos en tu computadora, el corte no te toca el trabajo. Recibes, imprimes, buscas un cliente y cierras una orden igual que ayer, porque todo lo que necesitas está en el equipo que tienes delante.
Assistant abre sin internet: comprueba la licencia con lo que ya tiene en tu disco.
La pregunta útil no es si se te cae la conexión, porque se te va a caer: es cuánto te cuesta la mañana en que se caiga.
Lo que sí se queda esperando es lo que tiene que salir del taller: el aviso de que la reparación está lista. Esos avisos quedan en una cola con su estado a la vista, y los que salieron con error se reenvían desde ahí cuando vuelve la conexión.
¿Y si dejas de pagar?
Es la pregunta que casi nadie hace al contratar y la que más duele después. En muchos servicios en la nube, el acceso a tus datos y el pago van juntos: el día que dejas de pagar, lo normal es que la pantalla deje de abrirse, y lo que había dentro sigue existiendo, pero ya no lo tienes a mano.
En Assistant, tus clientes y tus órdenes siguen en tu computadora, pase lo que pase con el pago.
¿Quién hace el respaldo en cada caso?
En la nube lo hace el proveedor y tú no te enteras. Esa es la ventaja real de ese modelo y conviene reconocerla.
En tu computadora, el respaldo es tu tarea. Tener los datos en casa significa tener la responsabilidad en casa, y decirlo claro es parte del asunto.
Assistant hace tres tipos de respaldo: uno completo comprimido, uno de órdenes y uno de clientes. Los dos primeros se hacen solos con la frecuencia que elijas —diaria, semanal, quincenal o mensual—; el de clientes lo lanzas tú cuando te haga falta, y de todos modos el completo ya lleva tus clientes dentro. El completo automático se guarda en una carpeta de tus Documentos, y las fotos de los equipos entran en él.
Dos detalles antes de confiarte. El respaldo automático conserva los diez últimos y borra el más viejo, así que no es un historial de meses. Y para que uno duerma fuera del taller, el respaldo completo es un solo archivo: lo copias al disco externo y ya está; conviene saber qué entra en tu respaldo y qué no.

¿Qué pasa si te roban la computadora o se quema el local?
Aquí la nube gana, y no tiene sentido disimularlo. Si tus datos viven solo en una computadora y esa computadora desaparece, se van con ella.
La respuesta no es mudarse a la nube: es que el respaldo no duerma en el mismo lugar que la computadora. Un disco externo que vive fuera del taller cubre el robo, el incendio y la inundación a la vez, y se paga una sola vez.
Y la prueba de que un respaldo sirve es haberlo abierto. Un archivo que nadie ha restaurado nunca es una esperanza, no un respaldo.
¿Puedes trabajar desde dos puntos del taller sin nube?
Sí, y lo que hace falta no es internet: es la red del propio local.
Assistant trae un segundo puesto para la mesa de reparación y una pantalla de recepción para una tableta en el mostrador. Los dos se conectan al puesto principal por la red del taller: el segundo puesto lo encuentra solo, sin que tengas que teclear direcciones, y la tableta entra escaneando un código que el programa te enseña en pantalla.
Para el cliente que está frente al mostrador la diferencia no existe. Para ti sí, y es la que permite atender el mostrador y la mesa a la vez cuando trabajas solo en tu taller.

¿Quién puede abrir esos datos si están en tu computadora?
Quien pueda entrar a esa computadora. Una base de datos local se protege con las mismas llaves que el equipo donde vive: la contraseña de Windows, quién tiene acceso al local, y qué se queda encendido y abierto cuando bajas la cortina.
Dentro del programa hay otra puerta. Assistant trabaja con usuarios: cada técnico entra con su propia contraseña y ve lo que su permiso le deja ver, y el programa avisa si sigue puesta la contraseña que viene de fábrica. Cambiarla es el primer ajuste de un taller nuevo.
Y el respaldo que te llevas en un disco viaja sin esas llaves. Ese disco se guarda bajo llave, igual que guardas la caja; y tanto la computadora del taller como ese disco admiten el cifrado que Windows ya trae, que es la media hora mejor invertida del montaje.
¿Qué sale de tu computadora, aunque trabajes en local?
Decir que no sale nada sería falso, así que esto es lo que sale por su cuenta, sin que tú lo pidas.
Sale la clave de tu licencia junto a una huella de tu equipo, cuando la activas y cuando el programa comprueba que sigue siendo tuya. Salen los avisos a tus clientes, por la cuenta de correo o de mensajería que tú configures y a tu nombre. Y sale una consulta para saber si hay una versión nueva.
Ninguna de esas tres lleva el nombre, el teléfono ni la orden de un cliente tuyo.
Hay además una estadística de uso del programa, anónima, que nace apagada y solo se enciende si tú lo aceptas cuando el programa te lo pregunta.
¿Cómo se mueve todo a otra computadora?
Con un respaldo y una restauración, y es más corto de lo que parece. El respaldo completo es un solo archivo, y al restaurarlo Assistant comprueba primero que la copia esté sana y guarda la base de hoy antes de reemplazarla, para que puedas volver atrás si algo sale torcido.
Lo que hay que planear es la licencia, porque está atada al equipo. Antes de jubilar la computadora vieja se usa la opción de liberar el equipo, y después se activa la clave en la nueva. Esa liberación la haces tú dos veces al año; si te hace falta otra, la resuelve Paradoxon.
Es un trámite de cinco minutos que se vuelve un problema si lo descubres cuando la computadora vieja ya no enciende.
Cómo decidir, con tres preguntas de tu taller
No hay una respuesta buena para todos los talleres, pero sí hay tres preguntas que deciden casi solas.
¿Cuánto te cuesta una mañana sin poder recibir ni entregar equipos? ¿Quién va a hacer el respaldo y dónde va a dormir? ¿Y qué pasa con tus clientes y tus órdenes el día que dejes de pagar?
Si las tres respuestas apuntan a tu mostrador, los datos van en tu computadora, con un disco externo que vive fuera del taller. Eso es lo que hace Paradoxon Assistant: tus clientes, tus equipos y tus órdenes en una base de datos en tu propia máquina, con respaldos que se hacen solos y el día a día funcionando sin depender de la conexión. El otro lado del mismo trabajo es lo que debe llevar un vale bien hecho, que es el papel que le queda al cliente cuando no tiene una pantalla delante. La descarga es gratuita.